Periodista Nelly Hancco reflexiona sobre los retos, avances y desafíos pendientes para lograr una verdadera igualdad de oportunidades
Escribe: Zinthia Fernández
La periodista Nelly Hancco Conza en el Día Internacional de la Mujer destaca avances en la lucha por la igualdad, pero advierte que aún falta compartir responsabilidades en el hogar y erradicar la violencia. En marco a esta fecha conmemorativa, la profesional recibió un reconocimiento especial del Colegio de Periodistas de Arequipa por su labor.
¿Qué significa para usted ser homenajeada en el marco del Día Internacional de la Mujer?
Considero que, idealmente, no debería existir la necesidad de realizar homenajes especiales. Sin embargo, la realidad de la sociedad en la que vivimos todavía hace necesario visibilizar y reconocer el aporte y el trabajo de las mujeres. En lo personal, prefiero ver este reconocimiento como una valoración a mi trabajo y a lo que puedo aportar a la sociedad, más allá de una distinción por el hecho de ser mujer.
¿Qué momentos de su vida considera clave para llegar hasta donde está hoy?
Mi infancia, marcada por necesidades, como la de la mayoría de los peruanos, fue una etapa que me enseñó a valorar el esfuerzo de mis padres y a proyectarme hacia un futuro mejor. También ha sido clave el deseo constante de superarme y ser una mejor persona; ser, en lo posible, una buena ciudadana. Asimismo, algunos acontecimientos en el ejercicio del trabajo, como decimos los periodistas, “gajes del oficio”, aunque nada extraordinario.
En su trayectoria, ¿cuáles han sido los principales retos que ha tenido que enfrentar como mujer?
Uno de los retos fue ganarme el respeto y demostrar que mi trabajo es bueno, porque hay personas o entrevistados que subestiman mi labor. La sociedad aún vive con estereotipos de género que intentan limitar a las mujeres, pero cada desafío fue una oportunidad que me motivó a demostrar que puedo, porque tengo las capacidades.
Mi trabajo, como el de muchas otras personas, exige un compromiso significativo de tiempo y esfuerzo. Lamentablemente, he visto a varias colegas enfrentar la difícil decisión de sacrificar su formación y desarrollo profesional por las responsabilidades familiares. Mi admiración total a las mujeres que asumen la responsabilidad de la maternidad. A pesar de los desafíos que esto representa, decidí aún no seguir ese camino y optar por otros proyectos. No pretendo juzgar, pero penosamente a las mujeres nos toca tomar esas decisiones.
¿Quiénes fueron las personas que más influyeron o la inspiraron en su camino?
A lo largo de mi vida, hay muchas personas que han dejado una huella imborrable en mí. Un consejo acertado, un comentario o incluso una crítica, de familiares, amigos, profesores y colegas, me han inspirado y motivado a seguir adelante y a forjar mi propio destino.
La vida no siempre es como la deseamos; no todos los momentos son de felicidad. He atravesado situaciones en las que sentí que no podía más, como durante la pandemia; pero recordar mis orígenes, mi avance como profesional —poco, pero finalmente avancé— y pensar en los proyectos que aún faltan ejecutarse me dieron las fuerzas para seguir adelante.
Es difícil y sería injusto nombrar solo a algunos, ya que cada uno ha contribuido de manera única a mi crecimiento desde la adolescencia. Estoy profundamente agradecida por su apoyo, y ellos lo saben.
¿Qué mensaje cree que deja su trabajo o su historia a otras mujeres de la región?
En realidad, no considero que mi historia sea excepcional. Creo que las mujeres somos aguerridas por naturaleza. Lo que realmente me gustaría transmitirles es la importancia de tomar decisiones por sí mismas y no permitir que otros decidan por ellas.
La vida es impredecible y, si el resultado de una decisión no es el esperado, siempre existe la oportunidad de comenzar de nuevo. Es fundamental que las mujeres asumamos riesgos y no nos dejemos intimidar por el miedo al fracaso.
Una práctica que me funciona es no arrepentirme de mis decisiones. Si los resultados son negativos, los analizo, los acepto y continúo. Eso me ayuda a reducir el dolor y a no quedarme estancada. Creo que no debemos ver un tropiezo como una derrota, sino como una experiencia que nos da la fortaleza para seguir adelante, porque tenemos la capacidad de levantarnos.
Desde su experiencia, ¿qué avances cree que han logrado las mujeres en los últimos años?
Creo que hemos avanzado considerablemente en la conversación sobre la igualdad de género en diversas esferas. Este diálogo abierto fue crucial para abordar temas críticos, como la violencia contra la mujer, aunque lamentablemente los resultados aún no son suficientes.
Según el último reporte del Módulo Judicial Integrado de Violencia contra la Mujer e Integrantes del Grupo Familiar de la Corte Superior de Justicia de Arequipa, solo en el primer bimestre de este año hubo 2544 denuncias por violencia.
Una señal que me alivia es que las nuevas generaciones, y cada vez más personas, comenzamos a concebir que hombres y mujeres tenemos las mismas oportunidades, derechos y responsabilidades. Sin embargo, debemos reconocer que, en la práctica, aún no se concretan completamente. Además, las redes de apoyo que se han formado para ayudar a las personas vulnerables representan avances importantes.
¿Qué desafíos todavía faltan superar para lograr mayor igualdad de oportunidades?
Creo que aún hay desafíos por superar para lograr una verdadera igualdad de oportunidades, especialmente en la responsabilidad del cuidado de los hijos. Es fundamental que los varones asuman su papel en la crianza, ya que esto permitiría a las mujeres continuar con sus metas y desarrollarse profesionalmente sin la necesidad de sacrificarse.
Ellos deben entender que no es un apoyo o un favor a la mujer, sino asumir su verdadera responsabilidad de padre. Basta observar a nuestro alrededor para notar que, en muchos casos, son las mujeres quienes sacrifican su tiempo y su carrera durante años para cuidar a los hijos, mientras que los hombres no afrontan la misma presión.
No pido beneficios, sino una igualdad real en las responsabilidades familiares y profesionales, donde cada género comparta por igual las cargas y las oportunidades. Solo así tendremos una sociedad más justa y equitativa para todos.
¿Qué consejo le daría a las jóvenes que hoy buscan abrirse camino en sus estudios o profesión?
No me considero la persona más indicada para dar consejos, pero, al recordar mis inicios, creo que lo más importante es que las jóvenes no se rindan ante los desafíos.
Cada una tiene habilidades y fortalezas únicas; identificarlas y aprovecharlas es importante para que abran camino en sus estudios y carreras. No se rindan por experiencias negativas. Si creen estar en lo correcto en sus ideas y convicciones, deben defenderlas con argumentos y confianza.
Recuerden que cada obstáculo es una oportunidad para aprender y crecer. En situaciones difíciles, tampoco crean que están solas: siempre tenemos una mano amiga, un oído dispuesto a escucharnos.
¿Qué proyectos o metas le gustaría seguir desarrollando en el futuro?
Actualmente estudio una maestría en Gerencia Social y Recursos Humanos y, al terminarla, deseo apoyar en un espacio que promueva la igualdad de oportunidades y responsabilidades.
Mi objetivo es colaborar en iniciativas que impulsen una sociedad más justa y equitativa, donde todas las personas tengan oportunidades para desarrollarse. Creo que el trabajo en el ámbito social es fundamental para generar cambios significativos en la vida de las personas.
¿Qué mensaje le gustaría compartir con las mujeres en este Día Internacional de la Mujer?
Quiero transmitir un mensaje de empoderamiento y unidad. Cada una de nosotras es única, con cualidades y fortalezas distintas que podemos aprovechar para mejorar nuestra calidad de vida y contribuir a construir una sociedad mejor.
Debemos recordar que aún queda mucho por hacer para garantizar que todas las mujeres vivamos sin el temor de ser víctimas de violencia sexual, agresión física o psicológica. Nos toca seguir luchando por nuestros derechos y apoyándonos en el camino hacia esa equidad. Las mujeres somos resilientes.
