El Colegio de Periodistas del Perú, Filial Departamental Arequipa, organizó el curso «La ética en el ejercicio periodístico», evento que contó con la destacada participación de la filósofa Dra. Teresa Arrieta de Guzmán. La docente emérita de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) expuso el tema «Fundamentos de la ética y los conflictos de interés en el ejercicio profesional», ofreciendo una mirada profunda y crítica sobre el rol del periodismo en la sociedad actual.
La autora del libro “Historia de la ética” (2020) inició su ponencia describiendo el contexto del periodismo contemporáneo, caracterizando la sociedad actual como una «sociedad líquida», concepto del sociólogo Zygmunt Bauman, donde «el cambio es la única constante y la incertidumbre la única sorpresa». En este escenario, el conocimiento se duplica en meses o semanas, la comunicación es instantánea y la inteligencia artificial juega un papel activo en la creación de redes de información.
Durante su exposición, Arrieta advirtió sobre la fragilidad de la verdad en la era digital, donde las «fake news» o noticias falsas abundan. En este sentido, el deber fundamental del periodista es discernir entre lo real y lo falso. Además, señaló que la información es primordialmente un «vínculo social, no una luz de la verdad», puesto que las redes pueden crear «realidades compartidas» que a menudo son mitos.
La filósofa hizo una distinción clara entre ética y moral: la ética (del griego «ethos») es la teoría o principios generales, mientras que la moral (del latín «mos») se refiere a la conducta particular en una circunstancia específica. Lo ideal es que haya coherencia entre ambas, principio que el periodista debe aplicar para asegurar la integridad profesional.
Arrieta también abordó cinco tipos de ética que pueden guiar la vida profesional y personal: deontológica, consecuencialista, de la virtud, axiológica y de las capacidades, este último un enfoque moderno propuesto por la filósofa Martha Nussbaum.
Finalmente, subrayó que el periodismo debe orientarse desde los valores y derechos del ciudadano y del propio periodista, y analizó la importancia de gestionar los conflictos de intereses para garantizar la imparcialidad y la credibilidad. El curso fue un llamado a un periodismo responsable, veraz y valiente, fundamental para construir un mejor país.


