Por: Sandra Bellido Urquizo.
Mientras el Perú se desangra por tanta violencia delincuencial y caos, los congresistas —especialmente de Fuerza Popular, Acción Popular, Alianza para el Progreso y las bancadas izquierdistas— le dieron a Dina el regalo soñado: otro viajecito ¡al Vaticano!
Ignoraron el paro de transportistas, la delincuencia extrema, el malestar ciudadano y el escándalo por el cambio sorpresivo de ministros, como el de Economía, solo para salvar a Gustavo Adrianzén, el que dijo que en Pataz no pasaba nada, a pesar que los familiares días antes habían advertido del secuestro de los 13 trabajadores y su retención en un socavón.
Y como sabe que en el Congreso no le pasará nada y la seguirán apañando, Boluarte nombró como nuevo premier al ministro de Justicia Eduardo Arana Ysa, investigado por tráfico de influencias al ser parte de “Los “Cuellos Blancos del Callao”, que lideraba el prófugo abogado César Hinostroza.
¡Sí, Eduardo Arana!, el mismo al que se le escaparon delincuentes e infractores de los centros de detención, el que no construyó ni un penal, a pesar que se necesitan con suma urgencia y tampoco nombró al jefe del Instituto Nacional Penitenciario, dejando una institución descabezada. Y encima, no le gustaba dar declaraciones a la prensa.
Para colmo, el nuevo ministro de Transportes es César Sandoval Pozo, secretario de bases de Alianza Para el Progreso del “plata como cancha” César Acuña quien, en forma cínica, se atrevió a publicar un comunicado para deslindar toda relación con su nombramiento.
¿Casualidad? ¡NO señores! Todo queda en familia para provecho propio y de grupo. No olviden que cuando Boluarte cambió a los tres ministros, Fuerza Popular dijo que iba a censurar a Adrianzén.
Cuando Boluarte nombró al “nuevo” gabinete encabezado por Arana, luego de la renuncia de Adrianzén, al día siguiente, los congresistas le dieron como regalo el viaje a Roma.
El país seguirá en crisis mientras Dina Boluarte y sus aliados sigan en el poder. Así que no olvides estos nombres en las elecciones generales del 2026. No podemos cometer los mismos errores.
