Por: Miguel Ángel Idme Cruz, primer vicedecano del consejo directivo 2026-2027
¿Por qué nunca informar de suicidios? La pregunta pone en jaque al periodismo y a su función social. Informar es un deber, pero no provocar daño tiene mayor relevancia. A lo largo de mi trayectoria, la evidencia científica y la práctica profesional me han permitido ver con claridad una realidad peligrosa, que una cobertura inadecuada puede costar vidas.
Como periodistas, estamos obligados a profundizar en la investigación. Por ello, no podemos ignorar el llamado «Efecto Werther» o efecto contagio. No es una suposición ideológica; es un fenómeno ya reconocido por organismos internacionales de salud que advierte cómo el aumento de conductas suicidas crece tras la difusión mediática detallada de estos eventos. Describir motivos, métodos o lugares facilita la identificación y la imitación, especialmente en personas que ya atraviesan cuadros de depresión o crisis emocionales.
Esta convicción no nació solo de los libros, sino de la observación empírica. Recuerdo bien el periodo posterior a la construcción del puente Chilina en Arequipa. Fui testigo de cómo, tras la difusión de eventos con detalles innecesarios sobre las circunstancias personales de las víctimas, se registraba un nuevo suceso en días próximos.
Esa recurrencia no era una coincidencia aislada. Era un patrón. Lo que la teoría advertía, la práctica lo confirmaba: la exposición mediática morbosa y sensacionalista actuaba como un detonante para quienes enfrentaban situaciones de vulnerabilidad similares.
Frente a esta evidencia, tomé la decisión personal y ética de no informar sobre suicidios como hechos noticiosos. No lo hice por ocultar la realidad, sino por pura responsabilidad, el cual era proteger la salud mental y no exponer el dolor humano.
Vivimos en una sociedad donde la depresión y la ansiedad suelen ser invisibles, y donde las instituciones de atención de salud mental no tienen la suficiente capacidad operativa para asistir a quienes pasan por situaciones de crisis. Ante este escenario, los medios tenemos la obligación de actuar con extremo cuidado.
En esa línea, los medios deben actuar con precaución y si deciden informar sobre suicidios, tienen que hacerlo desde un enfoque preventivo. Siempre considerando explicar las señales de alerta, difundir rutas de ayuda y, sobre todo, ayudar a desestigmatizar la búsqueda de apoyo profesional.
