Por: Micjael Ccopa.
Elsa Acosta Vargas con más de 25 años de trayectoria, actualmente se desempeña como jefa de imagen institucional de la municipalidad de José Luis Bustamante Rivero, pero su historia comenzó mucho antes, en el valle de Majes, donde una niña escuchaba radionovelas junto a su abuela y leía el periódico a su padre cada tarde.
DE MAJES A LAS AULAS UNIVERSITARIAS
«Soy provinciana y vengo del valle de Majes. Allá estudié hasta la secundaria y me vine a postular a la universidad con una decisión firme de querer ser periodista», recuerda Elsa. Su decisión no fue casualidad. En su pueblo, el único medio que llegaba era el diario Correo, y las radionovelas eran el entretenimiento principal de las tardes junto a su abuela.
«Mi madre es maestra y mi papá era autoridad del pueblo, han sido alcaldes. En mi familia la expresión, la opinión y la participación eran un común denominador», explica. Esa combinación de influencias familiares y la fascinación por las historias que escuchaba en la radio la llevaron a tomar la decisión que marcaría su vida.
Llegó a Arequipa a los 16 años para estudiar en la Universidad Católica Santa María. «Siempre he sido de las personas que acepto los retos. Me preocupan, pero adoro los retos», dice con una sonrisa. Desde segundo semestre ya participaba en proyectos periodísticos con estudiantes de quinto año, y su talento no pasó desapercibido cuando ganó el segundo lugar en un concurso de oratoria, compitiendo con estudiantes de años superiores.
Cuando ingresó al mercado laboral a los 21 años, las computadoras recién comenzaban a llegar a las redacciones. «Al diario Arequipa al Día ya teníamos computadoras muy simples, pero nos permitía hacer correcciones. Obviamente teníamos que sacarlo todo de la cabeza porque no podíamos copiar como ahora», comenta.
UNA TRAYECTORIA SÓLIDA
Tras egresar de la universidad, su profesor Simón Balbuena la convocó para trabajar en Fongal Sur, donde comenzó haciendo prácticas. Posteriormente trabajó en el diario Arequipa al Día como redactora, experiencia que la fortaleció como periodista.
Su carrera en comunicación institucional comenzó cuando el director del diario la recomendó para trabajar en la oficina de comunicaciones de Bustamante Rivero. «Llegué cuando se creaba el distrito, participé en un concurso público y me quedé», cuenta.
A lo largo de los años ha ocupado cargos de jefatura en imagen institucional en el Concejo Provincial de Arequipa, el Gobierno Regional de Arequipa, EsSalud, la municipalidad de Yanahuara, y actualmente retornó a Bustamante Rivero. «Cuando uno ama el periodismo nunca se va de él. Por más institucional que sea el trabajo, el periodismo está en nuestras venas», afirma.
EL PERIODISMO INSTITUCIONAL
El salto del periodismo tradicional al institucional representó para Elsa un crecimiento profesional significativo. «Dentro de la comunicación institucional me obligé a conocer no solo redacción y locución, sino también el mundo del protocolo, la organización de eventos, el marketing y las redes sociales», explica.
Su rol como jefa de imagen institucional la ha convertido en una profesional multifacética. «A veces haces hasta de maestro de ceremonias, redactas tus propias notas, tomas tus propias fotografías, y si ya tienes personal, tienes que revisar y coordinar», detalla.
El periodismo institucional, según su experiencia, requiere una disponibilidad total. «Las actividades normalmente se hacen en días en que la población tenga mayor acceso. Una inauguración de obra puede ser domingo o sábado. Era feriado, pero igual estábamos en pleno trabajo», comenta.
Esta labor también implica equilibrar la mirada periodística con las necesidades estratégicas de la institución. «Como periodista, tienes que tener una capacitación constante fuerte. Estoy terminando mi segunda maestría y permanentemente tengo que actualizarme», señala.
«Aquí te obliga a que conozcas también la comunicación política que necesita la institución del Estado. Nos permite crecer mucho más y abrirnos horizontes en el conocimiento casi total del mundo de la comunicación», añade.
MADRE, ESPOSA Y PROFESIONAL
Elsa es madre de tres hijas y abuela de dos nietos, con un tercero en camino. Está casada hace 30 años y reconoce que el equilibrio entre la vida familiar y profesional requiere esfuerzo constante. «Las jefaturas en comunicación demandan trabajar mañana, tarde y noche. Estamos feriados, sábados y domingos», explica.
«Mi fuerza está en casa. Sin mi esposo o sin mis hijas, sería una vida que le faltaría una pata», dice con emoción. «Tenemos que complementar todos los campos de nuestra vida, no podemos fortalecer uno y descuidar el otro.»
«Como mujer sí cuesta mucho complementarlo con la familia. Es una lucha constante de darse tiempo, darse espacios. Gracias a Dios me acompaña mi esposo con 30 años de matrimonio», reconoce con gratitud.
LA PASIÓN POR ENSEÑAR
Además de su trabajo en comunicación institucional, Elsa ha enseñado en la Universidad San Martín y realiza ponencias. «Es mi otra pasión. Siempre me gusta transmitir lo que como periodistas, cuando fuimos jóvenes, nos tocó aprender», comenta.
Actualmente está terminando su segunda maestría y se mantiene en constante capacitación con diplomados y cursos. «Dentro de la comunicación institucional me obligué a conocer no solo redacción y locución, sino también protocolo, organización de eventos, marketing y redes sociales.»
EL YARAVÍ Y LOS RECUERDOS PATERNOS
Una de las investigaciones que más orgullo le dio fue sobre el yaraví arequipeño. «A mi papá le encantaba el yaraví. Hice una investigación con los Hermanos Azpilcueta, con el Trío Yanahuara, recogiendo de fuente directa lo que ya conocía porque mi papá cantaba yaraví», relata con nostalgia.
«En el pueblo no llegaba la luz eléctrica, entonces tenía que haber alguien que cantara con su guitarra. Cuando vine a Arequipa y conocí a los propios que cantaban, me enamoré más de esa música.» Su padre guardaba celosamente todo lo que ella escribía, y tras su fallecimiento, ella siguió encontrando sus artículos entre las pertenencias paternas.
PRINCIPIOS INQUEBRANTABLES
Para Elsa, los principios del periodismo son inmutables. «Por más que las cosas avancen y la modernidad llegue, la verdad sigue siendo la verdad. Un periodista honesto tiene que seguir siendo honesto. La integridad y la ética son valores no negociables», enfatiza.
En su trabajo en comunicación institucional aplica esta filosofía: «La mejor manera de comunicarse con la población siempre va a ser decirles la verdad. La población lo que no perdona es que le mientas.»
ROL DE LA MUJER EN EL PERIODISMO
Elsa fue testigo de la evolución del rol femenino en el periodismo. «Ahora vemos muchas periodistas mujeres que hacen deportes, cosa que cuando empecé no había. Las mujeres ya asumen cargos de dirección de medios de comunicación, hay productoras que son mujeres», observa.
«Estamos en una igualdad de género, tenemos la misma calidad, las mismas condiciones y la misma fuerza que siempre ha tenido el periodista», asegura.

CONEXIÓN CON SUS RAÍCES
A pesar de vivir en la ciudad, Elsa mantiene una conexión profunda con el campo. «Soy hija de agricultor, criada en el campo, y adoro apoyar todos los temas con los agricultores», cuenta. Ha colaborado con la Sociedad Agrícola, los toros de pelea y los caballos de paso, actividades que la conectan con su esencia.
«Añoro a veces regresar a mi vida del campo, pero estas pasiones las encuentro aquí también, me ayudan a mantenerme en una ciudad tan linda como Arequipa.»
MOMENTOS QUE MARCAN
Entre sus entrevistas más memorables recuerda especialmente la realizada al pintor Fernando de Szyszlo. «Me maravilló su capacidad de memoria y su didáctica para explicar temas culturales. Me llevó por un mundo fantasioso y maravilloso de la pintura», rememora.
Durante emergencias como sismos, tiene una peculiar anécdota «Pobladores de Caylloma me decían ‘que la señora Elsa nos diga qué vamos a hacer’. Me había estado escuchando gente que yo no sabía, pero en esos momentos te das cuenta de que estás dando servicio a más personas.»
CONSEJO PARA NUEVAS GENERACIONES
Su mensaje para los jóvenes que inician en el periodismo es claro: «Que se preparen, que se capaciten, que estén preparados para asumir retos. Las cosas no son de una sola forma y uno tiene que estar preparado para afrontar crisis con tranquilidad.»
«Un comunicador tiene que estar preparado para cualquier situación. En una pandemia, en un desastre natural, uno no puede decir ‘a mí no me toca’. Hay que hacer lo que la vida te confronte y siempre ser mejor.»
«El periodismo es una pasión y una forma de vida para mí», concluye, mientras en sus ojos se refleja la misma chispa de curiosidad que la trajo desde Majes hasta convertirse en una de las voces más respetadas del periodismo arequipeño.

