Por: Micjael Ccopa
Por más de medio siglo, Simón Alejandro Enrique Balbuena Marroquín ha sido testigo y protagonista de la transformación de Arequipa. Periodista, político, gestor público y apasionado de las tradiciones locales, a sus 82 años recuerda con lucidez una trayectoria que abarca desde las redacciones de El Pueblo hasta la alcaldía provincial, pasando por 22 años como burgomaestre de Hunter.
El inicio de Balbuena
Simón Balbuena nació el 5 de enero de 1943 en un barrio de la calle Villa Martha que hoy es la calle Rivero, en el corazón de Arequipa. Su familia se trasladó posteriormente a Miraflores, donde creció vinculado al barrio de la calle Arica, el Golf y el Parque San Antonio.
«Íbamos mucho al oratorio de los Salesianos los sábados y domingos», recuerda con nostalgia.
Su infancia estuvo marcada por los viajes comerciales junto a su padre, quien lo llevaba a Moquegua y Puno cuando apenas tenía seis o siete años.
«Nunca pude sentir los terremotos del 58 y 60 porque me enteré después de 15 días, estaba en la sierra, en Ayaviri», cuenta. Estos primeros contactos con la diversidad geográfica y cultural del sur peruano marcarían su futuro compromiso con el desarrollo regional.
Estudió primaria en la Escuela del estado y secundaria en el Colegio Independencia, graduándose en 1961. Posteriormente ingresó a la Universidad San Agustín, donde estudió Relaciones Industriales, aunque su paso por Derecho fue breve: «Abandoné derecho porque no podía estudiar y hacer política al mismo tiempo».
¿Cómo empezó su carrera como periodista?
A fines de 1962, siendo muy joven, Balbuena ingresó a trabajar en el diario El Pueblo como datero (redactor principiante). «Trabajaba mucho en policiales», recuerda. Sus primeras experiencias fueron intensas: cubrió crímenes, asaltos y tragedias como la explosión de la fábrica de dinamitas de Uchumayo, donde le tocó hacer la cobertura desde la morgue.
«Había periodistas destacados de esa época, muchos han sido profesores de las universidades locales», rememora.
El trabajo lo llevó a recorrer toda la región: Cotahuasi, Caravelí, el valle de Majes, siempre aprovechando la movilidad que ofrecían instituciones y funcionarios para cubrir información.
Posteriormente desarrolló una sección especializada en urbanizaciones, informando sobre el crecimiento de la ciudad.
«Después ya dejé El Pueblo y trabajé en empresas privadas, por mi cuenta», explica.

¿Cómo fue su primer acercamiento a la política?
Su ingreso a la política fue influenciado por la historia familiar. Su hermano había sido dirigente y participado en la revolución de 1955, donde perdió un ojo.
«La democracia cristiana tenía un gran número de congresistas en ese tiempo», recuerda Balbuena, quien llegó a ser secretario de organización de la juventud del partido.
El líder máximo era Héctor Cornejo Chávez, y el partido contaba con importantes parlamentarios. Sin embargo, «pasados los años se dividió la democracia cristiana, se creó el Partido Popular Cristiano y poco a poco desapareció como partido».
La experiencia en la sierra: periodismo y desarrollo rural
Balbuena trabajó en Lima y posteriormente en un convenio internacional en Cusco, el CENCIRA-Holanda, que capacitaba campesinos en la pampa de Anta. «Tuve que venir de emergencia de Cusco porque ya apareció el terrorismo allá», explica.
Su regreso a Arequipa lo llevó a la Universidad Católica de Santa María, donde fue jefe de prácticas preprofesionales durante 20 años. «Era trabajo en campo 100%. Para mí, una cosa es tomar grabadora, otra es hacer investigación hemerográfica, investigar, porque eso es el verdadero periodismo», enfatiza.
¿Cuál fue su papel en la creación del distrito de Hunter?, en si ¿Cómo nació su vínculo con Hunter?
El salto a la política municipal comenzó cuando vivía en el actual Hunter tras casarse. «Unos amigos me dijeron que hay que hacer algo por Hunter», recuerda.
Organizaron una campaña para el reasfaltado de las calles, y posteriormente él mismo postuló para ser alcalde de Socabaya «Antes Hunter le pertenecía a Socabaya», quedando en segundo lugar.
«Después formamos el comité de creación del distrito», cuyo presidente era Rafael Irene y Balbuena era coordinador general. El proceso de creación duró varios años hasta que el congresista Jorge Lozada logró la creación del distrito.
Cuando se convocaron las primeras elecciones distritales, Balbuena se presentó y resultó electo. «He sido alcalde 14 años seguidos», dice con orgullo.
Durante su gestión, Hunter se transformó completamente: «Era un pueblo joven que no tenía nada, salvo las calles municipales».
Su estrategia fue la gestión permanente: «Nosotros trabajábamos con empresas privadas, la Iglesia Católica, las embajadas, varias instituciones privadas». Implementaron el programa de trabajo por alimentos y construyeron la entrada actual por Tingo, ya que antes solo se accedía por Morro de Arica.
¿Cómo llegó a postular a la alcaldía provincial de Arequipa?
En 2006, Balbuena fue invitado por Ollanta Humala para ser su candidato a alcalde provincial de Arequipa. «Saqué cerca del 37% de votación. Mi enemigo político más grande no llegó ni a 11%», recuerda con satisfacción.
Durante su gestión provincial (2007-2010) realizó obras emblemáticas como la remodelación de la calle Mercaderes y del Teatro Municipal, este último financiado íntegramente por Interbank. «Cerré Mercaderes el primero de diciembre y comencé el trabajo. Me hicieron la guerra los comerciantes, sobre todo una zapatería», relata.
Viajes y perspectiva internacional
Sus responsabilidades como alcalde lo llevaron a viajar por el mundo. Estuvo en China (Wuhan y Beijing), Francia, y varias ciudades de América Latina estudiando sistemas de transporte urbano. «Fui con 21 alcaldes de América Latina invitados por China», recuerda.
También recibió a personalidades importantes, incluyendo embajadores de Estados Unidos y hasta al entonces príncipe Felipe de España, aunque este último encuentro tuvo sus anécdotas: «Yo no estoy para dar homenajes ni rendir pleitesía. Me quedé en mi oficina», dice con una sonrisa.
La afición de Balbuena
Balbuena es un apasionado de las peleas de toros, tradición que heredó de su padre. «Desde pequeño he visto peleas de toros en Cayma, en la zona de Aplao. Eso te va creciendo», explica. Durante cinco años tuvo un programa televisivo sobre peleas de toros, boxeo y deportes de contacto en Canal 6 Continental.
Es miembro de la Asociación de Criadores y Propietarios de Toros de Pelea, que tiene su local en Bustamante y Rivero. «En cada festival van 10,000 a 20,000 personas», señala. Incluso tuvo su propio toro, llamado Jacobo Hunter, aunque «en la primera vez que salió a pelear perdí mi apuesta».
También es aficionado a las peleas de gallos, actividad que practica cuando viaja a Nazca. «Con un amigo sí criamos gallos, pero no tengo acá donde criar», explica.
¿Cómo ha cambiado el periodismo desde que usted empezó?
Con más de 60 años observando la profesión, Balbuena ha visto la transformación completa del periodismo. «He tenido la oportunidad de ver la evolución desde la máquina de escribir», recuerda. «Se captaban noticias internacionales a través de redes especiales, había más trabajo intelectual, tenías que investigar».
Reconoce el poder de las redes sociales: «Ya los políticos no tienen que pintar paredes. Ahora todo es redes sociales, y los que deciden son los jóvenes de 18 a 40 años».
¿Cómo resume usted su trayectoria en el periodismo y la política?
Balbuena ha sido alcalde durante 22 años (18 en Hunter y 4 en Arequipa provincial), docente universitario por dos décadas, y periodista por más de medio siglo. Ha participado en la creación de la Asociación de Alcaldes, presidente del directorio de SEDAPAR, además de múltiples organizaciones.
«He descuidado mucho mi familia», admite con sinceridad. «Mi esposa (Betsabeth Ayhoniz de Balbuena) me acompañaba siempre, viví en Cusco, en Puno, en Lampa. He estado en el comienzo del terrorismo trabajando por la Laguna de Pacucha en Andahuaylas».
Su filosofía de gestión se resume en una frase: «Una persona cuando sale elegida alcalde, es alcalde no de su familia, es alcalde de toda la comunidad. No interesan los colores políticos».
A sus 82 años, ¿cómo mira usted todo lo vivido?
Simón Balbuena Marroquín representa una época de la política arequipeña donde la gestión se basaba en la búsqueda permanente de recursos y el trabajo directo con la comunidad. Su experiencia como periodista le dio las herramientas para comunicar y gestionar, mientras que su compromiso político lo llevó a transformar Hunter de pueblo joven a distrito modelo.
«Hay cosas que no se pueden decir», menciona cuando se le pregunta sobre las anécdotas más fuertes de su carrera periodística. Pero su legado está a la vista: un distrito transformado, obras que perduran y el testimonio de alguien que vivió intensamente los cambios de Arequipa en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI.
Su historia es la de un hombre que supo combinar la pluma del periodista con la gestión del político, siempre con los pies en la tierra arequipeña que lo vio nacer y crecer.

