16 de julio: Histórica jornada sindical en Arequipa
16 Jul, 2025

Por: Carlos Torres EnríquezPeriodista.

Corregir el texto sin perder ningún detalle y esencia: El jueves 17 de julio de 1975, la aguerrida ciudad de Arequipa amaneció en pie de lucha para cumplir un Paro General de 48 horas decretado por la entonces poderosa Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa – FDTA y que era respaldada por notables gremios sindicales como la Federación de Trabajadores Ferrocarrileros del Sur, la Federación de Empleados Bancarios, el Sindicato de Transportistas del Sur, la Cámara Sindical de Autobuses de Arequipa – CASA y los sindicatos de las más importantes empresas industriales y de servicios de la ciudad.

Las calles aparecieron casi totalmente desiertas y aunque los centros de abastos comenzaron a atender normalmente, pronto se sumarían a la paralización. El centro comercial decidió cerrar sus puertas y a media mañana se concretaba una real paralización de todas las actividades ya que la circulación de vehículos era mínima, aun en las zonas periféricas de la ciudad.

Rememorando antiguas jornadas civiles, jóvenes de las universidades, obreros de las empresas y ciudadanos diversos, decidieron elevar el nivel de la protesta y en algunos puntos agredieron a los transportistas que se negaron a aceptar participar de las protestas. En otros puntos los pobladores lograron levantar los adoquines del centro de la ciudad y pronto comenzaron a recorrer las calles para expresar su descontento con las medidas del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada.

La acción de fuerza de los gremios laborales de la Blanca Ciudad se acordó en la noche del miércoles 16 de julio, cuando en el local de la FDTA en la calle Santa Catalina se reunieron cerca de medio centenar de dirigentes sindicales para evaluar el escenario y las condiciones para iniciar un Paro General.

El clima de descontento en los trabajadores de Arequipa no había surgido de la noche a la mañana. Se estuvo incubando desde el primer día de julio, cuando se conocieron las duras medidas económicas aprobadas por el Gobierno Militar para enfrentar la creciente crisis que asolaba al país. Aunque entre esas medidas, el Gobierno de Juan Velasco Alvarado disponía el aumento de sueldos y salarios para compensar el alza del precio de los productos alimenticios y el alza del costo de vida, los trabajadores consideraron que tales recompensas no cubrían la diferencia con el alza del costo de vida.

Entonces, los gremios sindicales de Arequipa decidieron hacer público sus reclamos principalmente por el alza en el precio de los pasajes urbanos e interurbanos así como por el insuficiente reajuste de los sueldos y salarios.

La FDTA, base de la Confederación General de Trabajadores del Perú – CGTP, organización de tendencia comunista y aliada sindical del Gobierno Militar, asumió el liderazgo de los reclamos y su local fue el punto de reunión de las organizaciones reclamantes, entre las cuales se destacaba la tenacidad del gremio ferroviario y el de los transportistas. Las primeras reuniones se produjeron nada más conocerse la magnitud del “paquetazo” gubernamental.

La efervescencia sindical local escalaba conforme se sumaban dirigentes de nuevos gremios y el 08 de Julio, finalmente, se concretaron los reclamos en un pliego único que, en acto de responsabilidad, le fue entregado por los dirigentes de la FDTA al Prefecto del Departamento, Ing. Edgardo Mendoza Taramona al mediodía del jueves 10. Por su lado, el gremio ferrocarrilero organizó una gran marcha que conformada por cerca de 800 trabajadores marcharon desde su sede en la avenida Tacna y Arica hasta la Prefectura, en donde dialogaron con el titular de dicho despacho demandando su intermediación con el Gobierno para que se atiendan los reclamos.

El memorial de la FDTA que se entregó en manos del prefecto dejaba en claro su reconocimiento que la crisis era consecuencia de la “crisis del mundo capitalista” y que las medidas gubernamentales “han generado un duro golpe a la precaria situación económica de los trabajadores…determinando una situación insostenible que atenta directamente contra los sectores populares y contra las familias peruanas de escasos recursos económicos”.

Por lo tanto, en el pliego laboral planteaba: a) aumento de salarios de 100 soles diarios, independiente de los pliegos de reclamos; b) que el salario mínimo sea de 250.00 soles diarios; c) derogatoria del D.L. 21202 por ser atentatorio a los pliegos de reclamaciones de los trabajadores; d) dejar sin efecto el incremento de las tarifas de transporte; e) que el diario Correo de Arequipa “de tradicional línea reaccionaria pase a manos de las organizaciones de trabajadores de la ciudad” y f) la congelación inmediata de todos los precios de los artículos en general. La FDTA concluye pidiendo al Gobierno Militar la atención de estas demandas, caso contrario, a partir del lunes 14 de julio correrá un plazo de 72 horas para llevar a cabo un Paro General de 48 horas en la ciudad.

El documento lleva las firmas de Valentín Pacho Quispe (del sindicato de Construcción Civil), como Secretario General; del Sub Secretario General Humberto Alvis Leiva (sindicato Diario Correo); de los Secretarios de Defensa David Sobenes Torres (sindicato de Leche Gloria); Vidal Lazo L (sindicato de Leche Gloria); Gabino Arenas Araníbar (sindicato de Construcción Civil).

El viernes 11 es la Asociación de Urbanizaciones Populares – AUPA que agrupa a miles de pobladores de los pueblos jóvenes la que se suma a las exigencias sindicales y, sus dirigentes, encabezados por su presidente Eduardo Cabrera Gómez llegan hasta la Prefectura para hacer entrega de su propio pliego de reclamos que coincide con los de la FDTA, pero además incluye una demanda de titulación gratuita para los pobladores de los pueblos jóvenes.

El mismo viernes 11, la FDTA junto a AUPA y todas las organizaciones laborales y sindicales llevan a cabo una gran manifestación en la Plaza de Armas, en la cual los dirigentes reafirman que persistirán en su posición de demandar al Gobierno la atención a sus exigencias.

La reacción del Gobierno es enviar a la ciudad a una Comisión de Alto Nivel y encargar el liderazgo del diálogo al Comandante General de la Tercera Región Militar, general de división EP Luis La Vera Velarde. La Comisión integrada por seis funcionarios de varios ministerios, desarrolla una intensa labor para explicar a las dirigencias el carácter de las medidas dictadas por el Gobierno así como proponer alternativas a las demandas de las “fuerzas vivas” de la ciudad. En su afán de tranquilizar el ambiente social, el general La Vera y los funcionarios convocan por separado a las organizaciones sindicales y luego se hace una exposición por televisión para toda la ciudadanía.

El fin de semana no fue precisamente para aliviar la tensión. Para los dirigentes era claro que la Comisión de Alto Nivel del Gobierno no llegó con soluciones sino únicamente para tratar de explicar las razones por las cuales el Gobierno había tomado las medidas de reajuste y anunciar que la situación en general sería mejor con el pasar de los meses. Los dirigentes no estaban satisfechos así que no había justificación para cancelar la medida de fuerza.

Cuando el lunes 14 comenzaba a correr el plazo, la dirigencia de la Central de Trabajadores de la Revolución Peruana – CTRP de Arequipa intentó apaciguar un poco los ánimos y en conferencia de prensa anunciaron que se habían puesto en comunicación con el Gobierno para que suspenda el alza de los pasajes hasta que en Arequipa se hagan los estudios para propiciar un reajuste justificado. Fernando Herrera Guzmán, secretario general de la CTRP regional pidió cordura y serenidad a los trabajadores y a las instituciones y “no dejarse usar por el juego de la derecha capitalista y cavernaria, así como del infantilismo de la llamada izquierda”.

Mientras tanto, el prefecto Mendoza Taramona decide hacer un nuevo esfuerzo para detener la medida de fuerza de las organizaciones sindicales y los convoca a una reunión el lunes 14 a las 5.00 de la tarde, pero la cita resulta infructuosa en vista que los dirigentes gremiales consideran que las propuestas de la primera autoridad política del departamento son solo buenas intenciones y propósitos de fomentar el diálogo antes que el Paro General.

La situación en Arequipa despierta preocupación al interior del más alto nivel del Gobierno. El martes 15, en la sesión semanal del Gabinete Ministerial, el presidente Juan Velasco Alvarado pregunta a los ministros “si siguen los problemas en Arequipa” a lo que el Ministro del Interior, General de División EP Pedro Richter Prada informa que en días pasados viajó a la Ciudad Blanca un equipo de altos funcionarios de los ministerios de Transportes y Comunicaciones, de Economía y Finanzas, de Alimentación y de Trabajo, quienes además de dialogar con las bases dieron conferencias de prensa, hablaron por Tv y radio, pero que el problema de la amenaza del paro no está arreglado, por cuanto los trabajadores persisten en que los dispositivos sobre aumentos de precios se elimine y se dé un mayor aumento de remuneraciones. El presidente remarcó “que eran los ministros los que tienen que arreglar este asunto y que el Gobierno está acostumbrado a arreglar estas cosas en forma directa, por lo que deben ir dos o más ministros y ponerse en contacto con el general La Vera Velarde, Comandante General de la Tercera Región Militar con sede en Arequipa”. El jefe de la revolución ordena que los ministros de Transportes y Comunicaciones (General de Brigada EP Raúl Meneses Arata), de Economía y Finanzas (general de brigada EP Amílcar Vargas Gavilano) y de Trabajo (teniente general FAP Dante Poggi Morán) viajen a Arequipa.

Mientras tanto, la posición de la dirigencia local se torna intransigente: o se atienden de inmediato todos los puntos del pliego de reclamos o se va al Paro General, dice Valentín Pacho Quispe a los periodistas en su local de la calle Santa Catalina a la vez que reitera que la actitud de fuerza es “una medida estrictamente sindical y no tiene ninguna connotación política”.

El miércoles 16, cerca del mediodía, la comitiva ministerial arriba a Arequipa y, a los tres ministros designados por el general Velasco, se suma el Jefe del Sistema Nacional de Movilización Social – SINAMOS, General FAP ® Pedro Sala Orozco. En la sede de la Tercera Región Militar – TRM, ubicada en la primera cuadra de la avenida Parra, la comitiva se reúne por poco más de cinco horas con la dirigencia de la FDTA y de AUPA mientras que en un ambiente aparte, el Ministro de Transportes y Comunicaciones lo hace con los dirigentes de los transportistas y gremio ferrocarrilero. El Comandante General de la TRM, general EP Luis La Vera Velarde y el prefecto Ing. Edgardo Mendoza Taramona actúan como mediadores debido a que conocen muy bien a los dirigentes.

La posición de los ministros es similar a la de la Comisión Técnica que llegó la semana anterior. Explicación de las razones porque se dictaron las medidas económicas y el ofrecimiento que las Comisiones de Salarios, así como la de las Tarifas, estudiarán las mejores alternativas para satisfacer los planteamientos de las organizaciones arequipeñas.

Al término de las reuniones (que fueron en privado), el ministro de Trabajo teniente general FAP Dante Poggi Morán y el jefe del SINAMOS, general Pedro Sala Orozco ofrecen una breve conferencia de prensa en la que señalan que, habían encontrado en los dirigentes una buena predisposición para mantener el diálogo de más alto nivel y esperaban que no se materialice la medida de fuerza programada para que inicie en pocas horas más.

En la noche, el local de la FDTA es un verdadero “hervidero” con cientos de personas entre dirigentes y pobladores que se reúnen para evaluar las propuestas de la comitiva ministerial. Tras casi cuatro horas de debate, la decisión es unánime “vamos al Paro”.

Es así como el jueves 17 se inicia la medida de fuerza y aunque la mayoría de la ciudad está de acuerdo con las organizaciones sindicales, un reducido grupo de transportistas y comerciantes decide hacer caso omiso a la convocatoria lo que propicia que grupos estudiantes universitarios y trabajadores provoquen algunos actos de violencia, pero sin que ello implique que la vocación pacífica del Paro se vea afectada.

Al mediodía la paralización es total. Desde Lima llegan las órdenes para que se descabece el movimiento ciudadano y personal de Seguridad del Estado captura a los principales líderes del movimiento: Valentín Pacho Quispe de la FDTA, Leandro Paredes Luyo de la CGTP (llegó desde Lima para coordinar la protesta), Alfredo Lazo Peralta de la Confederación Ferrocarrilera, Edgardo Cuba Escobedo de la Federación de Empleados Bancarios, Justiniano Apaza Ordóñez, José García Lerma y Guillermo Muñoz Rivera del gremio de Transportistas, además de un grupo estudiantes de la Universidad Nacional de San Agustín.

A lo largo de estas primeras horas, las autoridades principales de la ciudad como el Comandante General de la TRM, general Luis La Vera Velarde, el Prefecto Edgardo Mendoza Taramona y también el alcalde Ing. Guillermo Lira Harmsen llevaron a cabo intensas reuniones para lograr que no se produjeran actos de violencia y se encontrara una fórmula que atienda el reclamo de Arequipa.

Preocupado por lo que podría ocurrir en las horas siguientes ya que el Paro continuaría el viernes 18, el Gobierno Militar del general Velasco decidió ir por el lado de mayor severidad para reprimir el acto de fuerza. Al comenzar la tarde, se declara en el Estado de Emergencia y la Suspensión de las Garantías Constitucionales en todo Arequipa, asumiendo el general La Vera Velarde el Comando Político Militar. De inmediato unidades de personal del ejército en vehículos militares salen a patrullar la ciudad.

Pasadas las 5.00 de la tarde, desde la Comandancia General de la Tercera Región Militar, el Segundo Comandante, general EP Gonzalo Briceño Zevallos informa al periodismo reunido en la sede militar que, todos los dirigentes detenidos en la mañana han sido liberados, hecho que en la noche es confirmada por sus respectivas organizaciones. La nueva reunión de evaluación programada por la FDTA no puede llevarse a cabo porque con las drásticas medidas del Gobierno prohíben las reuniones públicas.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades y las draconianas medidas represivas del Gobierno, el viernes 18 se cumple el segundo día del Paro General, esta vez en forma completamente pacífica, pero con las calles en silencio, el comercio y transporte completamente paralizado, los mercados no atienden y todos los espectáculos siguieron suspendidos. Ese día, los trabajadores del diario Correo se suman a la medida de protesta y el diario deja de circular, para reaparecer recién el sábado 19.

Finalmente, en la noche de ese viernes solamente circulan patrullas de soldados como medida de precaución, pero no se registra incidente alguno.

El sábado 19, al finalizar la medida de fuerza la ciudad recupera su normalidad paulatinamente y el Gobierno anuncia que el incremento de las tarifas de transporte en Arequipa quedan sin efecto, que se revisará el monto del sueldo mínimo para los trabajadores de esta provincia, que se hará un aumento de salarios acorde con la situación de cada gremio sindical y, finalmente que el diario Correo no podrá ser transferido a los trabajadores mistianos porque dicho diario forma parte de una cadena nacional.

Las organizaciones sindicales, consideran que el Paro General había cumplido con su cometido ya que el Gobierno se vio obligado a retroceder en parte de las medidas económicas que afectaban al pueblo de Arequipa y que el Paro fue una demostración de la unidad de las organizaciones sindicales, sociales y de pobladores, cuya fuerza se hizo notar a nivel nacional y merecer el reconocimiento de otras fuerzas sindicales de otros departamentos de la república.

“Fue un éxito del pueblo de Arequipa”, afirmó Valentín Pacho Quispe 48 horas después de la decidida y firme actitud de la población.

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